- S: ¿Eres feliz?
- M: Por supuesto que soy feliz. La felicidad es barata si sabes dónde encontrarla. Tiene distintas formas pero siempre es accesible. Uno puede estar feliz mientras toca fondo…Chica, ¿sabes qué? La vida no es uno de esos cuentos…
- S: ¿Te refieres a ponerte pedo y escapar de todo?
- M: De lo que hablo es de un estado mental, puedes llegar ahí como prefieras. Todo está aquí dentro, chica. Tú decides lo que tomas.
- S: No creo que funcione así. Si estás triste, estás triste. Y si eres feliz, eres feliz.
- M: Ser y estar no es lo mismo. A veces estás triste y a veces estás feliz. Pero la verdad, la pura verdad, es que no hay mayor diferencia entre un estado y el otro. Cuando estás solo con tus pensamientos nada tiene nombre.
- S: Pues yo diría que estás deprimido. Hay especialistas, ¿sabes? Gente que ayuda a las personas que se deprimen.
- M: Chica, la única enfermedad que tengo es haber nacido. Soy, digamos, un enfermo de nacimiento, y de eso no se libra nadie, ¿comprendes? Nadie tiene los muebles colocados ahí arriba. Para algunos vivir es como una montaña rusa. Uno aprende a sobrellevarlo. Hoy estoy triste y mañana estoy feliz, y al final de la semana resulta que da exactamente igual, porque la vida sigue, chica.