‘La constelación del perro’: una distopía que entretiene y poco más

Cine

Nadie niega el talento de Ridley Scott para hacer grandes películas, porque tiene auténticas joyas en su filmografía que son historia del cine contemporáneo. No obstante, como todo director prolífico, también tiene muchas otras que han pasado sin pena ni gloria, categoría esta última a la que, me temo, se suma su nuevo trabajo. 

Protagonizada por el cuasi omnisciente Jacob Elordi, la divinísima Margaret Qualley y nada menos que Josh Brolin y Guy Pearce, Scott adapta la novela de Peter Heller, que había tenido bastante éxito desde su primera edición, en 2012. La historia nos sitúa en un futuro postapocalíptico en el que un virus ha arrasado con casi toda la humanidad. Hig (Elordi) es un muchacho taciturno que surca los cielos en una avioneta, buscando restos de la civilización que añora junto a su perro Jasper, mientras sobrevive a los carroñeros y a la falta de recursos. 

La película tiene un buen puñado de secuencias aéreas espectaculares con paisajes impresionantes, y eso es gran parte de su atractivo y contribuye a que la sensación final que deja la película sea medianamente positiva. Con la excusa de los viajes de Hig, sobrevolamos montañas rocosas y lagos cristalinos, todo ello aderezado con la mezcla de melancolía y esperanza que caracteriza al protagonista. 

Aunque la historia en sí puede ser interesante tal y como está narrada en la novela original -cosa que, desde luego, no puedo confirmar- en la película todo parece un poco aguado. Toda la trama es como una especie de viaje del héroe en el que los picos y los valles de intensidad y emoción están demasiado parejos. Sí, tiene momentos de acción y tiene escenas emotivas, pero, por lo general, nada demasiado memorable. 

Solamente hay una parte de la película que verdaderamente me llamó la atención: la llegada a Grand Junction. Ese rollo surrealista, oscuro y demencial sí que me interesa, pero no dura demasiado y se resuelve casi como si fuera una broma. Esto me decepcionó mucho porque pensé que ahí iba a empezar la película de verdad, y para nada fue así. 

Las actuaciones están absolutamente correctas, la fotografía, la música…Tiene todos los ingredientes para ser una buena película, pero por alguna razón todo esto se diluye en una historia sin mucho sabor que no ha terminado de atraparme en absoluto. Por cierto, no le cojáis cariño al perro. 

Rating: 2.5 out of 5.