‘La bola negra’: absoluta merecedora del Oscar

Cine

Está claro que una nominación al Oscar a la mejor película no la consigue cualquiera. A muchos les gustaría decir que hay una agenda detrás, que quien tiene padrinos se bautiza y muchas otras posibles verdades para desprestigiar la obra de los Javis, pero lo cierto es que ‘La bola negra’ ha peleado su camino hacia el éxito a golpe de méritos propios y, aunque no será la favorita de todo el mundo, es una película muy importante por varias razones.

A estas alturas no quedará un alma en el mundo -o al menos en España- que no sepa ya de qué trata: los Javis adaptan la obra incompleta de Lorca, ‘La bola negra’, en una ficción en la que conectan las historias de tres hombres homosexuales en tres momentos históricos diferentes, entre ellos, la guerra civil española.

Pero ‘La bola negra’ no es otra película más sobre la guerra civil ni una historia sobre ganadores, perdedores y rencores políticos eternos. ‘La bola negra’ es una película sobre el amor, sobre la libertad para poder vivir la vida como uno mismo y, sobre todo, poder amar libremente, porque amar es vivir. Para contar todo esto los Javis se han rasgado las vestiduras, con una sensibilidad y una pasión por la historia que querían contar y por el cine como expresión artística que se nota en cada escena y en cada diálogo. 

Personalmente, sentí que en algún momento se les iba de las manos la obsesión por el plano “bello”, con una estética casi de videoclip, y me sobraron algunos minutos, sobre todo hacia el final. No obstante, por lo general puedo afirmar que, aunque no es una película perfecta, es una película muy, muy buena y muy hermosa. Auténtico cine hecho por apasionados del séptimo arte -insisto en que esto último se nota-. Por ejemplo, según Calvo y Ambrossi, para hacer esta película habían tomado como referencia el cine bélico ruso, el de Tarkovsky, como ‘La infancia de Iván’, y ‘Come and see’ de Elem Klimov, y es algo que vi perfectamente. En ese sentido tienen todo mi respeto.

Se podría alabar cada aspecto de la producción, del diseño de arte, la coreografía de figurantes, vestuario, la música con ‘Soldadito español’ de Judeline o ‘La nieve‘ de Guitarrica…porque todo lo merece. La dirección de fotografía en concreto es uno de los puntos muy fuertes de la película, con Gris Jordana como responsable. La decisión de rodar en celuloide de 35mm y utilizar un estilo visual para cada una de las historias es de esas cosas que de nuevo enriquecen enormemente el resultado final, el sentido de la película en su conjunto y el valor técnico y artístico de la misma. Los Javis ya habían rodado con ella ‘La Mesías’, su gran salto de la comedia al drama de alta calidad, y de nuevo esta ha sido una colaboración para el éxito.

Desde Paquita Salas los Javis han sabido llegar a un público joven, con lugares comunes que conectan a una generación. Incluso con ‘La Mesías’ y su clara referencia al grupo Flos Mariae estaban haciendo un enorme guiño a la cultura meme y la generación YouTube. Ahora, con ‘La bola negra’ han construido una historia que traspasa fronteras, porque es universal y, como la propia película muestra, transgeneracional. Y probablemente por eso ha conseguido destacar en todos los festivales internacionales, porque habla de una herida sangrante sobre la que es muy necesario pronunciarse. 

Quiero detenerme un momento a hablar de los actores, porque Guitarricadelafuente me dejó con la mandíbula desencajada. La verdad me esperaba una actuación regulera, como suele suceder con los debuts, pero Guitarrica consigue emocionar porque literalmente se come la pantalla. Nos destrozamos con él. Y esto no es fácil, no solo por su inexperiencia sino también porque a su lado tiene a Bernardeau, que es un actor de renombre, muy equilibrado y con muchísimo aplomo para el drama. Esto por supuesto también es mérito de los directores, que saben conseguir lo que quieren de su elenco. 

Los protagonistas de las otras dos historias, Milo Quifes y Carlos González, también están soberbios en sus papeles. De Quifes destacar la escena del baile, que junto con los movimientos de cámara y la potencia de la música es un momento de los que hacen que toda la película valga la pena. González, manteniendo esos duelos emocionales con la grandísima Lola Dueñas es quizás el personaje que más conecta con la gran mayoría de los espectadores por ser el más realista. Evidentemente, Penélope Cruz está también magnífica, no le cuesta nada porque es una actriz muy buena y con muchísimas tablas, pero no por ello hay que dejar de mencionar lo inspiradora que es su aparición en ‘La bola negra’.

Lorca es el ente que vehicula toda la película, desde la sombra, al trasluz y en primer plano. Es un referente en la cultura española y también se ha convertido en una suerte de materialización de unos ideales y una lucha de la que los Javis vuelven a hacerle embajador. Habrá a quien le guste más y a quien le guste menos, y habrá incluso quien lo llame apropiación pero, sinceramente, si vas a ver ‘La bola negra’, que es una película vitalista, existencialista, y lo que te despierta es resentimiento por esas u otras nimiedades, quien tiene un problema eres tú.

Puntuación: 5 de 5.