En su última película, el cineasta manchego se autorreferencia una vez más, como ya hiciera en ‘Dolor y Gloria’, aunque esta vez trate de indagar en un concepto totalmente diferente: el del artista que vampiriza a su entorno para construir su obra.
En su última película, el cineasta manchego se autorreferencia una vez más, como ya hiciera en ‘Dolor y Gloria’, aunque esta vez trate de indagar en un concepto totalmente diferente: el del artista que vampiriza a su entorno para construir su obra.